“No esperamos en absoluto ninguna consecuencia”. Jose Manuel Albares, ministro de Exteriores de España, era optimista este martes a mediodía tras el Consejo de Ministros. No veía motivo alguno para que Donald Trump se enfadara con España por no haber autorizado el uso de las bases de Rota y Morón a la aviación estadounidense en su ataque contra Irán. Pocas horas más tarde, el Gobierno se veía obligado a publicar un comunicado en el que recordaba a la administración norteamericana que, en caso de que decidiera revisar los acuerdos entre ambos países, “deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU”. Entre medio, hubo graves acusaciones de que España es “un aliado terrible”. “No queremos tener nada que ver con ellos”, sentenció Trump. Albares no vio venir el terremoto.
Todo esto ocurrió en el transcurso de unas seis horas en las que Pedro Sánchez pasó de estar solo en Europa con su postura contra los ataques de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio (o eso parecía) a que, tras la intervención de Trump en el Despacho Oval, Emmanuel Macron se viera obligado a grabar un vídeo institucional en el que dejaba clara una idea: “Francia no puede aprobar las acciones militares de Estados Unidos e Israel”. Mismo pensamiento que defiende Sánchez desde que el fin de semana estalló el conflicto: se puede “estar contra un régimen odioso como el iraní y a la vez estar en contra de una intervención militar”, ha repetido Sánchez.
El bloque conocido como E3 -Francia, Reino Unido y Alemania-, que el domingo firmaba un comunicado conjunto en el que decían estar dispuestos a atacar Irán en defensa de sus intereses, ha pasado de asegurar que permite las “acciones defensivas necesarias” a lamentar que las operaciones militares “se hayan llevado a cabo al margen del derecho internacional”. Esta es la idea que defiende Pedro Sánchez, y es que los ataques no cuentan ni con el aval de Naciones Unidas ni con el del Congreso de los Estados Unidos.
“Junto con Alemania y el Reino Unido, hemos dejado claro que es deseable un cese inmediato de los ataques y que la paz duradera en la región solo se logrará mediante la reanudación de las negociaciones diplomáticas”, aseguró Macron en su discurso institucional, matizando las ideas que expresaron en su escrito del lunes en el que hablaban de que todo ataque debe ser en defensa propia. Ahora, el jefe de Estado francés considera que el pueblo iraní debe “decidir libremente su propio destino”.

La postura de Reino Unido ha sido compleja e incluso un tanto confusa. Al contrario que España, el primer ministro de Reino Unido Keir Starmer anunció el pasado domingo que había accedido a que Estados Unidos usara sus bases británicas para atacar a Irán. “La única forma de parar la amenaza es destruir el origen de los misiles, en sus almacenes, o las lanzaderas utilizadas para dispararlos”, argumentó el primer ministro británico. Pronto llegó la respuesta: esa noche, la base de Akrotiri, gestionada por el ejército británico en Chipre, país miembro de la UE, fue atacada por drones iraníes. Y así el conflicto llegó a Europa.
El discurso de Starmer ha cambiado. “Todos recordamos los errores de Irak y hemos aprendido esas lecciones. No participamos en los ataques iniciales contra Irán y no nos sumaremos a ninguna acción ofensiva ahora”, sentenció, provocando así el descontento del presidente de Estados Unidos, quien expresó su frustración en declaraciones a The Sun: “No ha ayudado mucho. Nunca pensé que diría esto. Nunca pensé que vería esto del Reino Unido. Francia, por ejemplo, ha estado fantástica. Todos han estado fantásticos. El Reino Unido se ha comportado de modo muy diferente (…) Era la relación más sólida de todas. Ahora tenemos relaciones más sólidas con otros países europeos". Unas declaraciones que se produjeron antes del discurso de Macron.
La UE en defensa de España
Muy distinta fue la actitud del canciller alemán, Friedrich Merz, en la tarde de este martes. Ni siquiera se inmutó cuando, sentado junto a Trump en el Despacho Oval, escuchaba las críticas del magnate contra Sánchez. Solo intervino para decir que trataría de convencer al presidente español para que subiera el gasto en Defensa hasta “el 3% o el 3,5%” de su PIB (el escaso gasto en defensa: el gran reproche de Estados Unidos). Trump no necesitó ni que le preguntaran por España. Tenía claro su discurso. En cuanto le mencionaron la posición de Europa en el conflicto en Oriente Medio comenzó la retahíla de ataques. “Ya le he dicho a Scott (en referencia al secretario del Tesoro de los Estados Unidos) que corte todas las relaciones”, llegó a decir. Y la respuesta de España no tardó en llegar, ni tampoco la de la Unión Europea.
Mientras que el Gobierno respondía a Donald Trump que España “es un miembro clave de la OTAN” y que cuenta “con los recursos necesarios para contener posibles impactos”, la Unión Europea se pronunciaba en favor de España. El portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, frente a medios presentes en Bruselas, como Europa Press, sentenciaba que la Comisión "siempre garantizará la plena protección de los intereses de la UE”. “La postura de la Unión Europea no ha cambiado”, afirmó, haciendo referencia a cuando Washington amagó con aranceles contra España por no asumir el 5% del gasto en defensa.
El rearme nuclear liderado por Francia
Y aunque ahora los países europeos pidan la paz, por lo que pueda pasar, Francia ha decidido liderar un rearme nuclear en Europa al que se han sumado ocho países —Alemania, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Grecia, Polonia, Suecia y Dinamarca—, y del que España se desmarca. “Polonia mantiene conversaciones con Francia y un grupo de aliados europeos más cercanos sobre el programa de disuasión nuclear avanzada. Nos estamos armando junto con nuestros amigos para que nuestros enemigos nunca se atrevan a atacarnos“, anunció el primer ministro polaco Donald Tusk en un mensaje en sus redes sociales el lunes.
De momento, Francia ha desplegado su portaaviones nuclear Charles-de-Gaulle tras el cierre del estrecho de Ormuz. “No podemos permitir que se bloqueen las rutas estratégicas”, sentenció Macron. Además, Francia ha enviado a Chipre sistemas antimisiles y antidrones, así como una fragata, tras los ataques del domingo. Por su parte, Reino Unido ha reforzado también su presencia militar en la isla con el envío de helicópteros con tecnología antidrones y el destructor de defensa aérea HMS Dragon. Y Grecia ha destinado cuatro cazas F-16 y dos fragatas que navegan hacia la isla.
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